Pues darle la vuelta a la tortilla para que no se queme!!
A mi lo que me preocupa es que esos jefazos que en ocasiones nos hacen sentir pelin frustrados,no saben cómo motivar y fomentar una buena productividad, y que ante las adversidades apuntan con su dedo inquisidor a su trabajador, tirando balones fuera y no tomando esas supuestas dotes de liderazgo que debieran tener. Pero, torres más altas han caido, así que desde el punto de vista del currela, has de ser más inteligente y si la labor que desempeñas verdaderamente es tu vocación disfruta de ella y pasa del jefe. Si por el contrario sabes de antemano que no te gusta tu trabajo, ¿qué narices haces que no buscas tu espacio?.
Mmmm.... bueno, suele ser un clásico mostrar las faltas del trabajador y nunca sus aciertos. Todos necesitamos que nos motiven y las alabanzas de los superiores siempre constituyen un buen estímulo. El problema de hoy en día es que ni se premia monetariamente (porque estamos en "crisis"), ni a través de lo que se llama el "salario emocional" (felicitaciones, días libres, flexibilidad horaria, etc). Con esta tesitura, pasar del Jefe y disfrutar del trabajo se hace un poco complicado...jajaja. Lo de buscar el espacio de uno tiene mucho que ver con la vocación y ser auténtico (seguir los dictados del corazón, pero eso ya daría para otro post ¿no crees?.
Según leía tu respuesta, me ha venido a la cabeza el síndrome de Burnout... Me he tomado la licencia de adjuntar un reportaje de hace unos añitos... A ver qué te parece...
Me quedo con la parte que dice: Para crear un ambiente laboral saludable, continúa Martínez, "es imprescindible mejorar la comunicación interna", así como "clarificar los roles y las responsabilidades". El problema fundamental es que la mayoría de las empresas (sobre todo las pequeñas) presentan estructuras rígidas, donde incuso se fomenta la falta de comunicación y la amenaza velada de que "a quien habla se le larga". La palabra no dicha es palabra que envenena y de ahí que uno termine quemado y, lógicamente, enfermo. También me gustaría poner de manifiesto que este síndrome afecta más a personas perfeccionistas y con la autoestima un poco baja, de lo que se suelen aprovechar los listillos de turno, que suelen ser unos sociópatas de cuidado... Por último, ¿no te parece muy triste que se hable de explotación del trabajador?. La cosificación del otro es signo de severos trastornos mentales, es decir, la mayoría de Jefes y Directivos son unos desequilibrados. Me ha gustado mucho tu aportación, no solo porque es un tema de actualidad, sino porque normalmente la gente aguanta en el trabajo carros y carretas hasta que le da un "susto" la vida, y eso no es para tomarlo a la ligera. Jugar con el temor que todos tenemos a no poder subsistir es una crueldad y una vergüenza que en los tiempos que corren es el leitmotiv de la mayoría de los empleadores. Por eso creo que la crisis actual es una tremenda crisis moral y de valores. Un abrazo.
Pues darle la vuelta a la tortilla para que no se queme!!
ResponderEliminarA mi lo que me preocupa es que esos jefazos que en ocasiones nos hacen sentir pelin frustrados,no saben cómo motivar y fomentar una buena productividad, y que ante las adversidades apuntan con su dedo inquisidor a su trabajador, tirando balones fuera y no tomando esas supuestas dotes de liderazgo que debieran tener.
Pero, torres más altas han caido, así que desde el punto de vista del currela, has de ser más inteligente y si la labor que desempeñas verdaderamente es tu vocación disfruta de ella y pasa del jefe. Si por el contrario sabes de antemano que no te gusta tu trabajo, ¿qué narices haces que no buscas tu espacio?.
Mmmm.... bueno, suele ser un clásico mostrar las faltas del trabajador y nunca sus aciertos. Todos necesitamos que nos motiven y las alabanzas de los superiores siempre constituyen un buen estímulo. El problema de hoy en día es que ni se premia monetariamente (porque estamos en "crisis"), ni a través de lo que se llama el "salario emocional" (felicitaciones, días libres, flexibilidad horaria, etc). Con esta tesitura, pasar del Jefe y disfrutar del trabajo se hace un poco complicado...jajaja. Lo de buscar el espacio de uno tiene mucho que ver con la vocación y ser auténtico (seguir los dictados del corazón, pero eso ya daría para otro post ¿no crees?.
ResponderEliminarSegún leía tu respuesta, me ha venido a la cabeza el síndrome de Burnout... Me he tomado la licencia de adjuntar un reportaje de hace unos añitos... A ver qué te parece...
Eliminarhttp://elpais.com/diario/2006/07/02/negocio/1151848056_850215.html
Me quedo con la parte que dice:
ResponderEliminarPara crear un ambiente laboral saludable, continúa Martínez, "es imprescindible mejorar la comunicación interna", así como "clarificar los roles y las responsabilidades".
El problema fundamental es que la mayoría de las empresas (sobre todo las pequeñas) presentan estructuras rígidas, donde incuso se fomenta la falta de comunicación y la amenaza velada de que "a quien habla se le larga". La palabra no dicha es palabra que envenena y de ahí que uno termine quemado y, lógicamente, enfermo.
También me gustaría poner de manifiesto que este síndrome afecta más a personas perfeccionistas y con la autoestima un poco baja, de lo que se suelen aprovechar los listillos de turno, que suelen ser unos sociópatas de cuidado...
Por último, ¿no te parece muy triste que se hable de explotación del trabajador?. La cosificación del otro es signo de severos trastornos mentales, es decir, la mayoría de Jefes y Directivos son unos desequilibrados.
Me ha gustado mucho tu aportación, no solo porque es un tema de actualidad, sino porque normalmente la gente aguanta en el trabajo carros y carretas hasta que le da un "susto" la vida, y eso no es para tomarlo a la ligera.
Jugar con el temor que todos tenemos a no poder subsistir es una crueldad y una vergüenza que en los tiempos que corren es el leitmotiv de la mayoría de los empleadores. Por eso creo que la crisis actual es una tremenda crisis moral y de valores.
Un abrazo.
Completamente de acuerdo Ana.
ResponderEliminarEl primer cambio es mental ehhh.... Un abrazo.
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