Desde hace un buen tiempo nos rodea la palabra “crisis”, propagándose de manera irreversible y llenando de incertidumbre la vida política y económica del mundo entero.
Sin embargo, me gustaría llamar la atención sobre un aspecto de este término que está pasando desapercibido y que, quizás, pueda contribuir a dar un nuevo enfoque a este fenómeno global.
Para la cultura China, cuyo escritura se desenvuelve a través de ideogramas, “crisis” significa tanto “peligro” cuanto “oportunidad”. En el fondo, se expresa sabiamente la naturaleza dual de todo cuanto nos rodea, pues una cosa siempre encierra a sí misma y a su contrario.
De igual modo, el propio castellano contiene acepciones positivas para “crisis”, tales como “mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales” o “momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes”.
Os invito a profundizar en el contenido de las palabras, pues quedarse en la superficie, aceptando su acepción común, puede hacer que viváis realidades falsas, limitantes e impuestas por la falta de conocimiento e información.
Un saludo cordial y feliz día.

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